Tacna, Martes 23 de Octubre de 2018
JORGE BASADRE GROHMANN

A L PUEBLO DE TACNA



SABER PENSAR


En general, al encarar los asuntos de interés colectivo surge la necesidad de un considerable aumento en el nivel de la autoexigencia para cada uno de nosotros. Ello implica el rechazo de la mentira y de ese otro mal tan difundido que es la información deformada. Aquí resulta oportuno proclamar la necesidad de una apertura a la noticia y al comentario amplios; es decir, la necesidad de la prensa verdaderamente libre. Si no la tuviéramos en los días que se avecinan, habría que recordar la propuesta de Bertrand Rusell para establecer escuelas donde se enseñe a leer con incredulidad los periódicos y al decir esto no ofendo sino exalto a los periodistas auténticos y dignos de esa nobilísima perfección.


Miremos al tiempo presente y miremos también al futuro. Alguien ha dicho que lo que acabó con el dinosaurio fue el tamaño mal administrado. Se quedó indolentemente donde estaba, en vez de dirigirse con energía a donde pudiera sobrevivir. El drama aquí, como el de miles de especies extintas, no fue la ausencia de agilidad física sino de capacidad mental, la capacidad para elegir correctamente las condiciones para la supervivencia y autosuperación.


Insistimos en que hay que estudiar cuidadosamente al Perú mismo para cambiarlo pronto, en lo que sea dable; y también para reafirmar en él las buenas cosas de hoy y de ayer. No estamos pensando en que súbitamente todos nos vamos a volver perfectos. Estamos hablando sólo de cosas concretas que un marino llamaría aprender a leer en la brújula y a manejar el timón. No se trata sino de llevar, en lo que sea posible a la realidad, algo que Walter Lippman dijo en 1943: "Este es el verdadero camino de la grandeza", escribió. Y añadió enseguida: "en los momentos supremos de la historia palabras como deber, verdad, justicia y caridad, que en nuestros oscuros tiempos son palabras huecas, deben servir como medida para cualquier importante decisión.


Nosotros nos portamos como si las hubiésemos olvidado. Parece que sintiéramos vergüenza de pronunciarlas o de vivirlas, en parte porque temblamos ante los chistes de los filisteos pero, sobre todo, porque son remotas a nuestro sentir habitual. Buscamos ser muy astutos, muy inteligentes, muy calculadores cuando la gente ansiosa y sufrida lo que nos pide solamente es que practiquemos las virtudes elementales y que demos nuestra adhesión a las verdades eternas. Ellas pueden guiarnos en medio de los laberintos de estos días. El camino recto y derecho es el más corto y el más seguro". Hasta aquí Walter Lippmann.


 

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Tacna - PERÚ
Actualizado a Abril del 2018