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III.
LOS INTERESES LIGADOS A LAS SALITRERAS EN EL PERÚ Y CHILE.
No hay relación, como queda dicho, entre la expropiación de
las salitreras llevada a cabo por el Estado peruano y el tratado de alianza con
Bolivia; porque este acto fue firmado en febrero de 1873 y la ley de expropiación
tuvo fecha 28 de marzo de 1875, precisamente cuando el gobierno se echaba atrás
en su política de alianza. Sin embargo, es cierto que la expropiación de las salitreras
ocasionó a veces fuertes pérdidas a capitalistas chilenos (como la ocasionó a capitalistas
peruanos); y es posible que determinados elementos en el Perú, en beneficio del
monopolio del salitre y de los negocios con este producto hechos por los bancos,
vieran favorablemente, una eliminación de las salitreras existentes en Bolivia y
Chile. Asimismo, personajes de la política chilena estaban pecuniariamente vinculados
a las salitreras de Antofagasta y a algunas de Tarapacá, si bien cifras estadísticas
revelan cómo en Tarapacá el capital chileno no era el más importante, lo que no
ocurría en Antofagasta donde dominaba. Habían, además, capitalistas británicos a
los que convenía que las salitreras bolivianas y las de Tarapacá estuvieran en territorio
chileno.
EL CAPITALISMO BRITÁNICO CONTRA EL PERÚ Y EN LA GUERRA CON CHILE.
V. G. Kiernan, profesor de la Universidad de Edimburgo, publicó en la
revista The Hispanic American Historial Review correspondiente a febrero de 1955
un estudio con la finalidad de probar que es falso el punto de vista del Secretario
de Estado norteamericano Blaine afirmando que la guerra de Chile contra el Perú
y Bolivia fue "una guerra inglesa". Su documentación se basaba fundamentalmente
en papeles de los archivos de Londres. El veredicto de Kiernan acerca de la supuesta
injerencia del capital británico para precipitar la guerra o para ayudar a Chile
es: "No está probado". En cuanto a la actitud del gobierno de su país su fallo tiene
una enfática frase: "No culpable".
Voces contradictorias o desorientadas pudieron surgir dentro de los funcionarios
diplomáticos ingleses al emerger, desarrollarse o terminar la llamada "guerra del
Pacífico". Kiernan cuida muy bien de exhibirlas. Sin embargo, en su mismo estudio
aparecen los siguientes hechos que son irrefutables: 1°) Sir Charles Russell, dirigente
de los tenedores se bonos de la deuda peruana, trató de impedir en plena guerra
un empréstito al Perú para comprar armamento y la cancillería de su país protestó
contra el plan de un nuevo contrato con Dreyfus que hubiere permitido comprar armamento
por considerarlo dañino a aquellos acreedores. 2°) Había considerables intereses
británicos en la compañía chilena de Antofagasta, perjudicada por las drásticas
medidas de Daza al iniciarse el conflicto. 3°) Un grupo comercial británico, uno
de cuyos centros era la casa Gibbs, sostenía que una victoria de Chile podía ser
beneficiosa a la larga porque esta República era la más eficiente y enérgica en
el Pacífico sudamericano. Esta opinión ganó terreno cuando los triunfos chilenos
se sucedieron sin cesar y el aumento del tráfico con el país vencedor compensó las
pérdidas del intercambio con el Perú. 4°) Informes de la Legación en Lima ayudaron
a difundir la tesis de que el Perú habíase unido a Bolivia para dominar en las salitreras
chilenas que le hacían competencia. 5°) De la misma fuente emanaron juicios despectivos
e insultantes para la sociedad peruana, las altas clases, la figura de Piérola y
el partido que obedecía a este caudillo, El ministro inglés en Lima tuvo choques
con el canciller Calderón. Un informe del almirante Lyons en 1882 expresó complacencia
ante la Posibilidad de una anexión del Perú a Chile. 6°) Intereses económicos empujaron
al gobierno de Estados Unidos y a ciertos círculos financieros y políticos franceses
a apoyar al Perú: Inglaterra no los secundó. Hubo, en cambio, entre los diplomáticos
de este país y entre sus hombres de negocios, desacuerdo u oposición a los arreglos
por los cuales la riqueza de Tarapacá hubiese pasado de hecho al dominio norteamericano.
7°) Las propuestas chilenas a los tenedores ingleses de bonos de la depreciada deuda
peruana fueron "aclamadas” en una reunión en Londres el 2 de febrero de 1880 y recibieron
el aplauso de periódicos como Economist. 8°) Kiernan no entra en un análisis acerca
del fundamental significado o alcance que sobre el fracaso de los esfuerzos para
dar fondos o armamento al Perú tuvo actitud de los tenedores de bonos de su país:
9º) Tampoco alude al entendimiento entre la Peruvian Guano y Chile para la venta
del guano en Tarapacá, que permitió a este país obtener fácilmente considerables
fondos para la campaña de Lima.
Nada de lo anteriormente expuesto implica que el gobierno británico "interviniera"
en la guerra.
No hace referencia Kiernan a la actitud de la prensa inglesa durante la contienda
y antes de ella. La del Times de Londres fue enteramente favorable a Chile desde
el último hace mucho que dijimos que estaban de parte de Chile y que los extranjeros
neutrales deben concederles sus simpatías. La querella es mercantil mientras Chile
pelea por la libertad de comercio. El Pepú ha tomado el partido de la restricción
y del monopolio. El punto de vista aquí expresado no era, por cierto, aislado; necesariamente
tenía que reflejar el de importantes intereses económicos en Londres y en la costa
occidental de América del Sur.
En suma el capitalismo inglés ayudó y sostuvo a Chile en la guerra contra el Perú.
Es importante consignar y estudiar este importantísimo hecho que debe llevar a revisar
muchas aseveraciones de la historia tradicional acerca de dicha contienda. Pero
ello no implica olvidar que las campañas y las batallas de la invasión y la ocupación
del Perú las hicieron chilenos.
JUAN THOMAS NORTH, EL "REY DEL SALITRE". PERSONAJE EN EL PREDOMINIO CHILENO EN ESE
ABONO.
Se ha mencionado a este personaje como uno de los presuntos gestores
de la influencia inglesa a favor de Chile durante la guerra. Guillermo Billinghurst,
en obra Los capitales salitreros; de Tarapacá recuerda que, en la etapa anterior
a la expropiación, las casas británicas de importancia en aquella provincia fueron
las de Jorge Smith, Guillermo Gibbs y Cía., Melbourne Clark (que se asociaron desde
1865 en la "Compañía de Salitres de Tarapacá"), J. D. Campbell y Cía. (asociada
a familias peruanas) y algunos comerciantes de Arequipa. En 1876 el gobierno peruano
había creado la Inspección de las Salitreras con el objeto de custodiar los terrenos
y oficinas de propiedad fiscal. Cuando se, produjo la ocupación chilena de la provincia,
este cargo pasó a ser desempeñado por Roberto Harvey, mecánico extranjero que se
hallaba a cargo de la conservación de las maquinarias de los establecimientos. El
decreto chileno de 23 de febrero de 1880 revistió a la Inspección de adicionales
atribuciones y facultades. Aquel año, Harvey se asoció para la explotación de la
salitrera denominada "Peruana", nominalmente de propiedad fiscal, con Juan Thomas
North, llegado a Tarapacá pocos años antes que él, como calderero de máquinas. Los
certificados salitreros sufrieron una tremenda baja en el mercado de Lima después
de las grandes derrotas peruanas. Por otra parte, el gobierno chileno optó por la
política de entregar la industria nuevamente a las empresas privadas. Harvey y North
tuvieron conocimiento anticipado de esta determinación y adquirieron a bajo precio
los certificados de muchas oficinas, para lo cual utilizaron el crédito que les
otorgó el gerente del Banco de Valparaíso Juan Dawson. Fueron así beneficiados con
el decreto expedido en Santiago el 11 de junio de 1881 que mandó devolver los establecimientos
salitreros que habían sido adquiridos por el gobierno peruano, a quienes depositasen,
por lo menos, las tres cuartas partes de los certificados emitidos por el valor
de cada salitrera y entregasen, además, una suma igual al precio de la otra parte.
Los fondos para las lucrativas especulaciones entonces hechas por Harvey y North
salieron de una institución de crédito chilena: el Banco de Valparaíso ya mencionado.
Dawson estaba interesado en los negocios de North hasta el punto de que se le adjudicara
el título de ''Rey del Salitre"; pero ello ya no pertenece a la historia del Perú.
Su "reinado" empezó, pues, contra lo que se ha dicho, sólo después de la ocupación
chilena de Tarapacá.
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