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V.
LA GUERRA.
Muchas toneladas de papel han sido gastadas en el relato
y en el enjuiciamiento de las causas de esta sangrienta guerra. Según la tesis chilena surgió por una conspiración de Bolivia y el Perú contra los intereses de aquella
nacionalidad invertidos en las salitreras de uno y otro territorio. Según la tesis
boliviana y peruana, fue una aventura de conquista de Chile, el avance de un pueblo
fuerte pero pobre contra sus débiles y desorganizados vecinos a quienes el peligro
había unido en una simple alianza defensiva.
Como simple testimonio contemporáneo, no dejan de tener interés las siguientes palabras
de Guillermo Grell en La Ilustración Española y Americana acerca de la génesis de
la contienda: "En el tratado
de 1866 es verdad que se reconoció la soberanía de
Bolivia sobre el territorio; pero, ¿qué soberanía era la que concedía conjuntamente
a ambos países el derecho de participación por igual de la mitad de los productos
que la casa Arman de Burdeos sacara de la explotación de las guaneras y minerales
de Atacama?
"Cuando en 1870, don José Díaz Gana descubrió las ricas minas de plata de Caracoles,
los chilenos que, como más activos, acudieron presurosos a este nuevo Eldorado,
echaron ya las primeras semillas de la guerra; ellos se apoderaron casi por completo,
junto con algunos ingleses, del nuevo país antes tan desdeñado; los mismos materiales
de las casas de las nuevas poblaciones procedían en buena parte de Valparaíso; hasta
la iglesia de La Placilla, en el centro del distrito minero de Caracoles, se debe
a la iniciativa y celo de la esposa de un cónsul chileno; ellos han creado el pueblo
de Antofagasta, que hace siete u ocho años no existía; ellos hicieron fracasar los
proyectos de ferrocarriles que dimanaran de otros puntos, y ellos, con su competencia
arruinaron a Cobija y Mejillones, impidiendo el ferrocarril del Loa.
"Sometido ya de hecho el país a una plutocracia chilena; dueños algunos personajes
políticos de Santiago de una considerable parte de las acciones de la Compañía Salitrera
y del Ferrocarril de Antofagasta; chilenos los más de los trabajadores y comerciantes,
los lazos de solidaridad entre el litoral boliviano y el gobierno de La Paz, separado
de aquél por la gran cordillera de los Andes y más de cien leguas de desierto, se
habían relajado mucho; y así se ha visto que a raíz del presente conflicto los principales
instigadores eran los chilenos residentes en el litoral boliviano, sometido hoy a Chile sin protesta de sus habitantes.
"Hablando con franqueza y juzgando por lo que se desprende de los documentos diplomáticos,
del espíritu del país y de las declaraciones de su prensa, Perú no quería la guerra
y su gobierno hizo grandes esfuerzos para evitada, tanto cerca del gobierno de La Paz cuanto cerca del de Santiago; pero
si no quería la guerra, tenemos la convicción
de que tampoco quería el tratado de 1874. Perú deseaba que la injusta concesión
de 27 de noviembre de 1873 fuese reparada por medio de un arbitraje".
Luego dice,
comentando el conflicto mismo: "Si bien Chile, en el derecho que podríamos
llamar histórico, no tenía razón, la tenía indudablemente en la inmediata y técnica
del Derecho internacional (se había violado un tratado); pero tampoco debió precipitar
los sucesos hasta el punto de que las últimas negociaciones coincidieran con la
toma de Antofagasta".
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