|
|
IV. LA DEFENSA DE ARICA Y EL ARTE POPULAR.
Existen muchos testimonios sobre la honda impresión que la guerra con Chile causó en los cultores del arte popular.
Canciones de diversos tipos se inspiran, especialmente en las hazañas de Grau y de Bolognesi. La traslación de los
restos del héroe del Huáscar en 1890 dejó profunda huella en la imaginación y en la sensibilidad de la gente anónima,
aparte de los episodios bélicos. Como se verá en otro capítulo, han surgido en Junín una artesanía con muñecos que
representan a los "Avelinos" y diversas danzas inmortalizan cuadros de la época.
Mientras que hasta ahora parece, que la creación popular no exhibe testimonios sobre la guerra en Puno, Cuzco,
Arequipa, Ayacucho o Huancavelica ni tampoco en los tejidos o la platería del Norte, a pesar de que en dicha zona,
por lo menos en Cajamarca o cerca de esa ciudad hubo mucho derramamiento de sangre, destrucción de centros poblados,
cupos y otras depredaciones hasta el año de 1883 alrededor del cual la memoria de los lugareños ahora no distingue
los excesos que cometían los chilenos, los "azules" los "rojos", hay múltiples obras que, de un modo u otro, perennizan
los recuerdos con que personajes y escenas entre 1879 y 1883 llegaron a conmover a los humildes, al margen de la
historia oficial o erudita.
El mate burilado fue uno de los instrumentos de esos hondos recuerdos. El autor del presente libro posee, gracias a
la bondad de Elvira Luza, el mate de Alfredo Lagón fechado en Huancayo el 21 de octubre de 1923 y dedicado en su
mayor parte a la batalla de Arica y en proporción mucho menor, a la muerte de Leoncio Prado y a la ocupación de la
ciudad de Huanta por el ejército chileno. La distancia cronológica entre la defensa del Morro (7 de junio de 1880)
y la obra de Lagón asombra al comentarista inexperto. Muy destacado es el espacio dedicado a la respuesta de Bolognesi
y atención todavía más grande recibe la batalla misma en la que aparecen claramente masas en movimiento, el héroe
disparando su pistola echado en el suelo, soldados que a la carrera, entran en la refriega, muertos en el suelo,
combates individuales entre los que falta la exhibición de un "repase".
La fuente de inspiración para el artista es obvia: hállase en los cuadros de Lepiani que él debió conocer gracias a
alguna publicación periodística. La escena con el fusilamiento de Leoncio Prado es muy diminuta pero muy clara. La
escena de Huanta otorga a este mate burilado el significado de un mate de "protesta". Los chilenos entran a la plaza,
delante de la iglesia con su banda de música y de alguno de los varios civiles arrodillados ante los jefes militares,
salen estas palabras: "Yo no tingo la culpa siñó el chinelo". Pablo Macera es propietario de dos mates burilados que
presentan también la batalla de Arica.
|
|