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III. EL HUNDIMIENTO DEL "LOA" POR UNA BOMBA.
En el bloqueo del Callao los barcos chilenos destacaron diariamente un
barco para hacer el servicio de ronda con la misión de reconocer las
embarcaciones que trataban de salir del puerto o de entrar a él, ocupándose,
al mismo tiempo, de las otras operaciones de vigilancia en la bahía.
El 3 de julio de 1880 se encontraba en servicio el vapor crucero de transporte
Loa. A eso de las 4 de la tarde de aquel día avistó una embarcación a la vela y
al avanzar hacia ella descubrió que llevaba comestibles. Mientras se efectuaban
las operaciones de descarga, se produjo la explosión de una bomba de dinamita oculta
entre ellos y el buque se hundió pereciendo su capitán Juan Guillermo Peña y 118
tripulantes. Autor de esta hazaña fue el alférez de fragata Carlos Bondy. La bomba fue
confeccionada por Manuel José Cuadros.
BOMBARDEOS DEL CALLAO EN AGOSTO Y SETIEMBRE.
El 30 y 31 de agosto y el 1º y 2 de setiembre de 1880 sufrió el Callao bombardeos intermitentes.
Fueron hechos ellos a distancia, pues el puerto llegó a estar protegido por artillería que infundió
respeto a los barcos bloqueadores.
EL HUNDIMIENTO DE LA "COVADONGA" POR UN TORPEDO.
El 13 de setiembre la goleta chilena Covadonga, mandada por el capitán de corbeta Pablo de
Ferrari, entró a la ensenada de Chancay en misión de reconocimiento de un puente de ferrocarril
para destruirlo con el fin de impedir el tráfico de trenes. Se aproximó a la orilla e hizo fuego
sobre un aparato que parecía ser un estanque de agua para, proveer a las locomotoras. En vista
de la mala puntería el comandante ordenó hundir una lancha y un bote pequeño fondeados cerca
del muelle de Chancay. Después de ser aquélla echada a pique y como no fuera hundido éste,
comenzó a ser izado; pero un torpedo explosionó en esos momentos y echó a pique a la Covadonga.
Perecieron Ferrari y como 75 marineros. El torpedo fue confeccionado por Manuel José Cuadros,
según una versión muy generalizada, por el oficial de marina Decio Oyagué según Markham, o
Constantino Negreiros según Paz Soldán.
EL BOMBARDEO DE CHORRILLOS ANCÓN Y CHANCAY.
El 22 de setiembre el Cochrane fue comisionado para incendiar a Chorrillos y cañoneó esa
población desde medio día hasta las 4 de la tarde, sin causar graves daños.
El 23 el Blanco Encalada bombardeó Ancón desde las 10 y 30 de la mañana hasta las 4 y 30 de
la tarde con análogos resultados.
La Pilcomayo disparó ese mismo día unas cien granadas sobre Chancay.
EL COMBATE DE LAS LANCHAS TORPEDOS EL 6 DE DICIEMBRE. HUNDIMIENTO DE LA "FRESIA".
En un combate sostenido en la rada del Callao entre seis lanchas chilenas y cuatro peruanas
el 6 de diciembre de 1880 en el que participaron también con sus disparos las naves de la
escuadra bloqueadora, se produjo un tiroteo que duró dos horas y se hundió la embarcación
chilena Fresia. Actuación destacada logró en esta acción por su coraje y pericia el teniente
Antonio Jimeno, en la lancha peruana Armo que luchó sola durante algún tiempo.
EL EMPLEO DE TORPEDOS EN LA GUERRA CONTRA CHILE. PAUL BOYTON.
Atención especial reclaman las operaciones para adquirir, fabricar y emplear torpedos, en la
guerra del Perú contra la escuadra chilena. En el Archivo Histórico de Washington, dentro de
los volúmenes de la correspondencia consular se guardan las notas de Horace N. Fischer, cónsul
de Chile en Boston y posteriormente conductor de despachos del Departamento de Estado a las
legaciones en Lima y Santiago, aconsejando impedir el valioso embarque de torpedos que se
hacía de Baltimore con dirección al Perú.
El New York Herald del 19 de mayo de 1881 dio cuenta de la llegada del famoso aventurero Paul
Boyton. Venía de regreso del Perú, y llevaba en su equipaje huacos y momias. Había sido
confiada a Boyton directamente por Piérola la misión de hundir con torpedos el Cochrane, el
Huáscar y el Amazonas.
Las bases para la operación proyectada estuvieron primero en la isla de San Lorenzo y
después en Ancón y Chorrillos. Nada se llegó a hacer, según Boyton, porque no era aparente
el buquecito Alacrán que debía conducir los torpedos y porque los acontecimientos se
precipitaron al desembarcar el ejército chileno y emprender la campaña de Lima. Boyton
elogió a Piérola, como buen jefe y como hombre valiente.
EL SUBMARINO DE FEDERICO BLUME.
Federico Blume Othon fue un inmigrante danés, nacido en la Antilla menor de Santo Tomás
entonces posesión de Dinamarca, nacionalizado peruano y tronco de una respetable familia.
En 1865 construyó a su costa Un aparato sumergible con el que quiso atacar a la escuadra
española, sin que se llegara a realizar ese plan. Años después tuvo a su cargo el ferrocarril
de Paita quedando como acreedor del Estado por dicha obra. En la maestranza del ferrocarril,
con mengua de su patrimonio, Blume llegó a fabricar otro artefacto similar al de 1865, cuya
finalidad era atacar a la escuadra chilena. Popularmente recibió el nombre de "toro submarino".
Logró descender a 12 pies, navegó sumergido a tres nudos durante media hora y rindió varias
pruebas de eficiencia. Su sistema de ventilación dependía de dos tubos para admitir y evacuar
el aire cuando estuviese bajo el agua. Blume fue, al mismo tiempo, inventor de un torpedo que
debía ser situado en las proximidades de las naves enemigas para destruirlas funcionando como
una bomba de tiempo.
El "toro submarino" fue traído al Callao y, según se dice, provocó alarma en la flota
bloqueadora del Callao. Una orden superior, para evitar que cayera en manos del invasor,
hizo que fuera hundido. Junto con el aeroplano de Ruiz Gallo, el sumergible de Federico
Blume incorpora al Perú en los capítulos iniciales de los esfuerzos hechos por el hombre
para dominar la inmensidad del cielo y también la inmensidad del mar.
EL GLOBO AEROSTÁTICO DE SAURI.
El Capitán de Corbeta Alejandro Sauri hizo el di¬seño de una máquina aérea que debía ayudar
a la defensa contra la invasión chilena que, al mando del general Manuel Baquedano, originó
la campaña de Lima.
Era un esfuerzo con la finalidad de ir al empleo de los globos militares como arma de observación
y como instrumento para el disparo de proyectiles desde el aire.
No hubo tiempo ni hubo tampoco dinero para lle¬var adelante los proyectos del Comandante Sauri.
Interesa recordar que ellos tampoco fueron toma¬dos en cuenta en años posteriores.
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