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V. EXPEDICIÓN CHILENA EN EL NORTE DEL PERÚ.
En setiembre de 1880 Lynch recorrió la costa norte del Perú con una expedición que impuso cupos en dinero o en
especies, inutilizó ferrocarriles y castigó con la destrucción de las propiedades a los dueños peruanos que no
accedían a sus exacciones. Formaron esta expedición poco más de 2.000 hombres. Desembarcó en distintos puertos
cercanos a valles costeños y no halló resistencia.
LA DESTRUCCIÓN DE LAS HACIENDAS DE DIONISIO DERTEANO.
Fue en esta correría cuando ocurrió el incidente en la hacienda Palo Seco situada en Chimbote de propiedad de
Dionisio Derteano y cuyo valor pasaba de un millón de libras esterlinas. Lynch impuso al ingenio Palo Seco una
contribución de guerra de cien mil pesos en plata o en especies de valor equivalente dando plazo hasta el 12 de
setiembre. El Dictador prohibió la entrega de esa suma y Derteano, que estaba en Lima, contestó por telégrafo que
"impotente como ciudadano aislado ante la fuerza militar que manda tengo que someterme a las consecuencias que mi
patriotismo me impone"; dejó constancia, asimismo, de que en Palo Seco habían valiosos intereses de terceros neutrales
comprometidos bajo la fe de su palabra de industrial pues el ingenio tenía hipotecas de Dreyfus y Graham Rowe (12 de setiembre).
Los chilenos volaron con dinamita toda la maquinaria y destruyeron el ingenio de azúcar y el de arroz. El ron de las
pipas y el bagazo o residuo de la caña elaborada fueron utilizados en el incendio, en el que colaboraron los peones
chinos, y así quedaron destruidos no sólo Palo Seco sino las haciendas llamadas El Puente y Rinconada (13 de setiembre).
El corresponsal de El Mercurio de Santiago decía de la hacienda El Puente que, antes de estos hechos, era "un verdadero
palacio o más bien una serie de palacios ducales pues estaba dividido en siete cuerpos". Agregaba que no faltaban allí
ni lujosas bibliotecas, ni amenos y pintorescos jardines, ni caballos y hasta perros de raza, encontrándose entre los
primeros un potro que costó en Inglaterra 1.500 liras esterlinas.
He aquí el párrafo referente a Palo Seco en el diario de un cirujano del ejército chileno publicado en El
Ferrocarril de Santiago que la confunde con El Puente: "La hacienda de Palo Seco es muy extensa y rica. Posee
grandes potreros de caña de azúcar, alfalfales, arroz, etc., y una gran cantidad de animales vacunos y cabalgares,
algunos de ellos de pura sangre. Los cuerpos de edificios son magníficos y el del frente, de más de una cuadra de
extensión y de cinco pisos, está ocupado por la maquinaria de elaboración del azúcar, que es una de las mejores de
Sud-América, toda de rico acero y cobre; elabora 500 quintales diarios de azúcar y su valor se calcula en 3.000.000
de pesos. El edificio de las máquinas posee cuatro torreones de defensa y una torre central con un reloj de cuatro
esferas. Encima del reloj existía la siguiente inscripción: "Hacienda del Puente propiedad del señor don Dionisio
Derteano. Se colocó la primera piedra de esta obra el 5 de agosto de 1874 y se inauguró el 9 de febrero de 1876.
Hizo los planos y dirigió su ejecución el señor don James P. Cahill, ingeniero y arquitecto y su superintendencia estuvo a cargo del señor don Enrique Pingel". Las casas son cómodas, lujosas y, como todos los otros edificios,
de arquitectura moderna. El cuerpo de edificios de la derecha está ocupado por las máquinas de destilación, una
cárcel para los chinos, las bodegas y el gasómetro. El secretario señor Carrasco Albano impuso al hijo de
Derteano una contribución de 100.000 pesos en letras sobre Londres o Valparaíso, o por medio de la casa Graham Rowe
a quien, como a Dreyfus, debe Derteano una gran cantidad y dio de plazo 24 horas". Más adelante el mismo cirujano
menciono en su correspondencia las "cinco máquinas" de la hacienda y los "trenes especiales para su servicio".
LA DESTRUCCIÓN DE SAN NICOLÁS Y DEL PUERTO DE CHIMBOTE.
Lynch pasó, inmediatamente después, a Supe con la esperanza de sorprender un desembarco de armas; y sólo
halló cartuchos rezagados en la caleta. Allí hizo volar y arder con petróleo las casas y maquinarias del
ingenio azucarero de San Nicolás perteneciente a la familia Laos. Regresó el 16 de setiembre a Chimbote, donde
hizo destrozar a golpes de dinamita siete locomotoras, quemar la aduana "de la que no quedó el más leve vestigio"
y el muelle que sólo parcialmente resultó inutilizado.
A la salida de Chimbote, Lynch se apoderó de más de 7.000.000 de soles papel y de estampillas de correos
por valor de 375.000 soles que viajaban a bordo del barco inglés Islay.
LYNCH EN OTRAS COMARCAS DEL NORTE.
Las fuerzas de esta expedición llegaron a Paita, incendiando la aduana y otras propiedades (18 de setiembre).
Análogos daños hicieron en Eten, Chiclayo, Lambayeque, Ferreñafe, Pacasmayo, Ascope, Chepén y Trujillo, a cuyas
poblaciones impusieron cupos, así como también a las haciendas de la región.
LUIS G. ALBRECHT y CECILIO COX DORAY.
Luis G. Albrecht, bávaro de nacimiento, llegó al Perú en 1855 y se radicó en Trujillo. Industrializó
el cultivo de la caña de azúcar en el valle de Chicama y estableció el primer ingenio de importancia
en la hacienda Facalá, más o menos, en 1862. Inició, además, trabajos mineros en Quiruvilca. Al
producirse la invasión chilena enarboló
la bandera alemana en su hacienda Casa Grande y atendió a
muchos trujillanos que huyeron de la ciudad. Casado con una prima de Patricio Lynch, trató con él
acerca del cupo impuesto y obtuvo una reducción bajo el compromiso de que fuera pagado inmediatamente.
Según una tradición trujillana, lo abonó con su propio dinero pues dijo: "Los bienes se han hecho para
remediar los males".
Era alcalde de Trujillo en esos días Cecilio Cox Doray. Impuesto otro cupo en dicha ciudad, bajo
la amenaza de saquearla e incendiarla y de destruir el puente sobre el río Chicama, pagó también
con sus propios fondos y exclamó "¡Nadie me debe nada!".
LYNCH EN EL SUR.
El 1º de noviembre la expedición Lynch estuvo en Quilca con el plan de avanzar hasta Arequipa;
pero se retiró ante la noticia de que habían cerca poderosas fuerzas peruanas.
EL BOTÍN DE LYNCH.
El botín de estas depredaciones fue recaudado en libras esterlinas, plata y billetes peruanos,
azúcar, arroz, pacas de algodón, tabaco, miel, ron, aceite, alfalfa, café, cacao, goma, cascarilla,
plata en barra, chafalonía, otras especies y cuatrocientos chinos. Aunque hubo en Chile quienes
creyeron que los resultados así obtenidos y el temor de nuevas visitas ayudarían a crear entre los
peruanos un estado de ánimo propicio a la paz, la voluntad de resistir al invasor vino a resultar
acrecentada.
EXPEDICIONES SOBRE MOQUEGUA E ILO.
En octubre, una expedición de Tacna a Moquegua retrocedió: otra fue vuelta a despachar por la vía
de Ilo al mando del comandante Salvo. Este impuso a dicha ciudad una contribución de 60.000 soles,
para cuyo pago fue menester despedazar la preciosa custodia de oro y piedras preciosas de la iglesia
de San Francisco.
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