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LA FINALIDAD PATRIÓTICA.
Se cree también — y esto es del presente — que la Historia
es instrumento de predicación de un nacionalismo celoso y agresivo. La Patria es,
para el chauvinista, la mejor tierra del mundo porque él tuvo la virtud de nacer
allí.
En los conflictos y guerras internacionales, la Patria siempre monopolizó la razón;
sus enemigos fueron malvados, traidores y cobardes. Por eso, ante las disputas de
los nacionalismos europeos contrapuestos, hubo quien afirmó que "de un lado al otro
del Rhin cambia la verdad". Pero el error bélico está pasando a medida de que el
mundo se internacionaliza más y su oquedad es idéntica a la del mito del "orden
social". El Perú mismo tiene el caso del odio a los chilenos. Producido ya el arreglo
— incompleto y tardío — sobre Tacna y Arica, se están desvaneciendo muchos prejuicios
de odio y de rencor; y, con el tiempo, el odio a los chilenos será como el odio
a los españoles que exaltó tanto en 1821 y 1865. Si nuestros poetas dijeron entonces que el equivalente de la palabra "indigno" era la palabra "español", algo parecido
se dijo por poetas, políticos, diplomáticos, oradores y publicistas sobre el "corvo
chileno". Hoy España inspira respeto lejano, curiosidad artística, cariño atávico,
desprecio estulto o indiferencia vaga; pero no odio. Mañana, Chile inspirará sentimientos
de inter-relación, de vinculación, de comunidad.
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