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EL PORVENIRISMO EN LA HISTORIA PERUANA.
No cabe, pues, la mirada nostálgica atrás. No cabe en el Perú, sobre todo, por otras
razones. La síntesis social peruana — hay que repetirlo — no se ha realizado aún.
El pasado peruano no es algo colmado ni admirable; y el Perú sigue siendo una serie
de compartimentos estancos, de estratos superpuestos o coincidentes, con solución
de continuidad. Por todo ello, el nacionalismo que, en otras partes, no es necesario
o, fatalmente, está superado, urge aquí. En otras partes, el nacionalismo es algo
destructor; aquí debe ser constructor. Constructor de conciencia y constructor de
so luciones. En otras partes es ofensivo; aquí necesita ser defensivo. Defensivo
contra el ausentismo y defensivo contra la presión extranjera, de absorción material
o mental.
Esa es la más alta función de la Historia: ver no sólo lo que hemos sido sino lo
que no hemos sido. Esa es la función del patriotismo: "conocimiento de la tierra
de los padres y construcción de la tierra de los hijos". Patria dícese, tierra de
los padres; pero más bien debería decirse, dentro de un vocablo bárbaro pero más
exacto Patrifilitria, tierra de los padres y de los hijos.
Quienes únicamente se solazan con el pasado, ignoran que el Perú, el verdadero Perú
es todavía un problema. Quienes caen en la amargura, en el pesimismo, en el desencanto,
ignoran que el Perú es aún una posibilidad. Problema es, en efecto y por desgracia
el Perú; pero también, felizmente, posibilidad.
Para contribuir, en forma siquiera mínima, a que sea algo más, ha sido escrito este
libro.
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