CAPÍTULO QUINTO
La evolución de las clases sociales durante la República

EL MILITARISMO.

 

El militarismo nace de tres causas: como reconocimiento nacional a los triunfadores en contiendas decisivas o como escarmiento después de la derrota o en situaciones de indecisión política y social (liquidación de una dictadura, defensa desesperada contra la revolución social). En el primer caso se trata de "una deuda nacional de triunfo a que se abonan crecidos intereses, morales y materiales; o nacional codicia por un negocio de expansión territorial o comercial en el que se agotan capitales de moneda y de espíritu". En el segundo y el tercer caso se trata tan sólo de que el ejército es la única institución materialmente fuerte y, además, la clase mejor organizada en instantes de debilidad colectiva.

El Perú ha tenido dos tipos de militarismos: el militarismo después de la victoria y el militarismo después de la derrota. Se dibujan ya los contornos de un militarismo del tercer tipo.

Desde el principio, el militarismo, a pesar de haber albergado en su seno a representantes de las clases altas. —en mayor proporción de lo que ocurre en la época actual— cumplió aquí una misión democrática al encumbrar a indios y mestizos, dándoles la única válvula de ascensión social que podía existir en aquella sociedad. El ejército peruano no fué nunca "ejército nobleza"; se acercó más al "ejército nación". Con ello ofrece   esperanzas de que contribuirá, en lo futuro, a la transformación de la nación en pos de la justicia social.