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LA LUCHA CONTRA EL "RÉGIMEN" Y CONTRA CHILE.
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Pronto a consecuencia de las derrotas, el gobierno de Prado, tambaleante, le ofreció
un ministerio. Lo aceptó pero pidiendo libertad de acción que sólo se le quiso
conceder meses más tarde, acentuada la crisis
nacional. Entonces ya se negó rotundamente. "Los contrastes sufridos
son frutos necesarios no sólo de los hombres que están al frente de los negocios
sino del régimen en que vivimos y contra el cual he luchado por todos los medios
y durante diez años, así en el gobierno como fuera de él" dijo en su diario "La
Patria", "Manteniendo ese régimen, es imposible hoy salvar la situación". Fue entonces que el presidente Prado partió al extranjero y ante el peligro de un golpe de mano
del general La Cotera, una rebelión militar en la capital llevó al poder rápidamente
al caudillo tantas veces vencido. La situación de la guerra era desesperante; pero
él no vaciló en asumir plena y orguílosamente la responsabilidad del comando del
país en aquella crisis. "Para un pueblo que tiene fé y resolución de salvarse no
hay jamás situación que pueda llamarse desesperada", dijo entonces. "Creo que la
nuestra dista mucho de serlo; pero aun cuando lo fuese, los hombres de corazón sólo
sucumben luchando. La situación está resumida así: si el país ha de salvarse, una
transformación pública, radical es inevitable".
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