Después de arder todo el país en la guerra civil, se
marchó Cáceres al ser atacado por los montoneros en la propia capital. Formada una
Junta de Gobierno y cumplidos ciertos
trámites constitucionales,
Piérola fue Presidente por elección popular. Su gobierno se llama el "Renacimiento",
la "Ordenación". El conspirador y el montonero volvióse el estadista; el teorizante,
volvióse el realizador. No careció su gobierno de vicios y errores: persiguió a
los diputados de la minoría, clausuró con un pretexto mendaz el periódico radical
"Germinal", dejó subsistente la inferestructura social económica del país. Pero
dio estabilidad, dignidad y respetabilidad al Estado; emprendió reformas administrativas y económicas; echó las bases de la modernización del país.
Víctor Andrés Belaúnde en su libro "La Realidad Nacional"
ha insistido en lo que significó este gobierno, en oposición al silencio que al
respecto tiene José Carlos Mariátegui en sus "7 Ensayos de interpretación de la
realidad peruana".
Para la convalescencia del país se juntaron a la aparición de
la industria moderna y del capital extranjero, el esfuerzo individual y la acción del Estado. El sistema fiscal de economía y de organización permitió entonces la
iniciación de un programa de obras públicas sin recurrir al empréstito. Con la estabilidad
monetaria fueron favorecidas todas las clases, inclusive la clase obrera pues antes
el exportador pagaba en plata depreciada y vendía en oro y ahora el salario y el
sueldo se pagaron en oro. Sin embargo, es justo recordar que Piérola no hizo una
revisión general del sistema tributario ni esbozó ningún plan orgánico a ese respecto;
y antes bien, inició la serie de impuestos indirectos que luego continuó con los
gobiernos posteriores y contra la cual el mismo Piérola combatió entonces acerbamente
desde la oposición.
Los textos de historia peruana recuerdan, por lo demás
siempre que tratan de este gobierno, la reorganización del ejército mediante la
conscripción militar reemplazando al "enganche", la supresión del militarismo politiquero,
la misión francesa, el patrón de oro, la modernización de Lima, la prolongación
de caminos, ferrocarriles y telégrafos,
la ley de matrimonio civil (promulgada con
oposición de Piérola y excesivamente restringida por un reglamento que éste dictó),
el protocolo Billinghurst-Latorre en
el asunto de Tacna y Arica.
Ha observado Víctor Andrés Belaúnde que tres fuerzas
han predominado en la dirección
política del Perú: el caciquismo serrano, la plutocracia
costeña y la burocracia militar. Piérola, en este gobierno, gobernó con ellas después de haber liquidado al militarismo, pero no gobernó al servicio de los menguados
intereses de ellas. Por encima de instintos e intereses inmediatos, inclusive los
de sus propios partidarios y amigos, muchos de ellos por eso resentidos, quiso echar
las bases de un Estado jurídico y administrativo. Su presidencia duró cuatro años;
pero su espíritu siguió empujando al país por algunos años más. Durante un tiempo, estuvo, pues, el Perú "en forma", término deportivo que se ha aplicado no sólo a
los caballos y a los boxeadores sino también a los países.