Muchos años después, en una etapa muy posterior
de la vida peruana, debía hacerse más radical, más integral, más alto este
acento subversivo. Ya sus alcances no habrían de ser meramente políticos
sino político-sociales; ni su emoción predominante sería la nostalgia de
la colonia sino la ilusión en el porvenir "sol sin occidente"; ni su
finalidad la defensa de las clases privilegiadas sino la de las masas
irredentas.
El resentimiento lleva a Prada a ser "apóstata" en el
sentido que Max Scheler da a esta palabra. "Apóstata, dice Scheler, no debe ser
llamado aquel que modifica radicalmente sus convicciones religiosas u otras profundas
en el curso de su desenvolvimiento; ni siquiera cuando ello sucede de un modo continuo,
sino súbitamente y en forma de ruptura. El apóstata es un hombre cuya vida espiritual
no radica en el contenido positivo de su nueva fe y en la realización de los fines
correspondientes a ella, sino que vive solamente en lucha contra la antigua y para
su negación".
Bruscamente, Prada evoluciona del patriotismo al antipatriotismo,
de la prédica de la guerra y del odio, a la imprecación "Patria feroz y sanguinario
mito, execro yo tu bárbara impiedad". Así también había negado muchas creencias
y supersticiones del conservadorismo del ambiente. En esto hay también y muy depurada
por la excelsa calidad de su espíritu y acaso inclusive subconscientemente, un fondo
de snobismo. En el snob (véase el magistral ensayo de Franz Werfel) hay una profunda
voluntad de notoriedad pero al mismo tiempo una profunda contradicción con su fundamental
y característica posición social; sueña con una peligrosa y opuesta dirección a
la que le es natural. De ello se derivan tres leyes: 1º Todo snob traiciona a su
ascendencia y descendencia. 2º Todo snob niega a su verdadera patria. 3º Todo snob
vive en estado permanente de suicidio. El tipo clásico del snob es el plebeyo que
quiere pasar por noble. Pero ahora "el afán de notoriedad ha perdido su dirección
rectilínea que va de abajo a arriba, de la clase más baja a la más alta. Se da,
por ejemplo, de igual manera hoy el snob comunista como antaño se dio el snob aristócrata".
"Cuando me tropiezo (agrega Werfel) con alguna lectura fanática y petrolera, juraría
que el autor es algún neurótico misántropo con educación de Torquemada, todo preocupado
en ocultar las huellas de su verdadera naturaleza".
Y ahora, en cuanto a su época del florecimiento más
alto, el snobismo coincide con los comienzos de la disolución de las clases. "Es
la polilla destructora que Dios envía para terminar con las formas ya periclitadas
de la sociedad".