VIDA  PRIVADA  UNIFORME,  BUROCRACIA.

 

 

 

Prada vivió metódicamente. Tuvo horas fijas de trabajo y de paseo. Se recluyó en su hogar porque tuvo la suerte de encontrar la mujer, la "animadora". En esto se comportó como un burgués ejemplar.

 

Hasta ciertas aficiones menudas, la de los perros y los gatos domésticos, evidencian este espíritu. En el vestido mismo, tal espíritu se muestra también.

 

En lo demás — ideas, lecturas, obra — había sido un burgués rebelde; en su vida fue un burgués no rebelde. No hay por eso en su biografía la aventura, la pasión contradictoria, que la hagan realmente novelesca. Es muy revelador el hecho de que concluyera su vida como burócrata en la Biblioteca Nacional. Un hombre de otra mentalidad y de otro espíritu que no hubiesen sido la mentalidad y el espíritu burgueses, no por razones éticas sino por razones temperamentales, habría rechazado ese puesto.